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corriente continua

corriente continua

La corriente continua (también expresado con sus siglas CC) es un tipo de corriente eléctrica muy importante en la energía solar donde el sentido de circulación del flujo de cargas eléctricas (electrones) no varía. El flujo de cargas se produce a través de un conductor, como podría ser un hilo metálico, pero también se podría establecer a través de un semiconductor, un aislante o incluso al vacío como ocurre en un tubo de rayos catódicos. En este tipo de corriente eléctrica las cargas eléctricas fluyen siempre en el mismo sentido, siendo un rasgo característico frente la corriente alterna. Un sinónimo en desuso de corriente continua es corriente galvánica.

La primera red eléctrica comercial, desarrollada por Thomas Edison a finales del siglo XIX, utilizaba corriente continua. Hoy en día, debido a las ventajas de la corriente alterna en cuanto a posibilidades de transformación y transporte, las redes de transporte y distribución utilizan casi exclusivamente corriente alterna. En el caso de aplicaciones que necesitan corriente continua, como en el caso del ferrocarril que utiliza el sistema de tercer raíl, la corriente alterna llega a una subestación que utiliza un rectificador para convertirlo en corriente continua.

Aplicaciones de la corriente continua

La corriente continua se utiliza normalmente para aplicaciones donde necesitamos un bajo voltaje, especialmente donde la energía es producida por pilas o por sistemas de energía solar fotovoltaica (células fotovoltaicas), ya que ambos sólo producen corriente continua.

A un circuito con corriente continua, es importante no cambiar la polaridad, a menos que el dispositivo tenga un diodo que lo permita (la mayoría de dispositivos no lo permiten).

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Última revisión: 13 de abril de 2017

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