La corriente eléctrica es el movimiento ordenado de cargas eléctricas a través de un conductor cuando existe una diferencia de potencial entre sus extremos. Este flujo de electrones permite la transmisión de energía eléctrica y está asociado a la generación de campos eléctricos y magnéticos.
En función de cómo varía el flujo de carga en el tiempo, la corriente eléctrica se clasifica principalmente en dos grandes tipos: corriente continua (CC) y corriente alterna (CA).
Corriente continua (CC)
La corriente continua es aquella en la que las cargas eléctricas se desplazan siempre en el mismo sentido, manteniendo una intensidad relativamente constante a lo largo del tiempo.
Este tipo de corriente es característico de dispositivos alimentados por baterías, pilas y sistemas electrónicos, así como de la energía generada por instalaciones de energía solar fotovoltaica antes de su conversión.
Corriente alterna (CA)
La corriente alterna es aquella en la que el sentido del flujo de carga eléctrica varía periódicamente con el tiempo. En este tipo de corriente, la intensidad y la polaridad cambian de forma cíclica.
Es el tipo de corriente utilizado en las redes eléctricas de transporte y distribución, ya que permite transformar fácilmente los niveles de tensión mediante transformadores, lo que reduce pérdidas en el transporte de energía.
Tipos de corriente alterna
Dentro de la corriente alterna pueden distinguirse diferentes formas y clasificaciones en función de su comportamiento y aplicación.
Corriente sinusoidal
Es la forma más común de corriente alterna. Su variación en el tiempo sigue una función sinusoidal, lo que permite una transmisión eficiente de energía y un comportamiento estable en sistemas eléctricos.
Corriente cuasiestacionaria
Se denomina así a una corriente alterna de variación suficientemente lenta como para que, en cada instante, se puedan aplicar las leyes de la corriente continua con buena aproximación, como la ley de Ohm y las leyes de Kirchhoff.
Este modelo es válido para la mayoría de los sistemas eléctricos industriales convencionales, salvo en aplicaciones de muy alta frecuencia.
Corriente de alta frecuencia
Es una corriente alterna que trabaja a frecuencias elevadas (del orden de kilohertz o superiores). En este régimen cobran importancia fenómenos como la radiación electromagnética y el efecto pelicular, que provoca que la corriente tienda a concentrarse en la superficie del conductor.
Corrientes de Foucault
Las corrientes de Foucault son corrientes inducidas que aparecen en el interior de materiales conductores cuando estos están sometidos a un campo magnético variable.
Estas corrientes forman circuitos cerrados dentro del propio material y generan pérdidas energéticas en forma de calor, especialmente en núcleos de transformadores y máquinas eléctricas.
Sistemas monofásicos
La corriente monofásica está formada por una única fase de corriente alterna. En este sistema, la tensión varía de forma uniforme en un solo circuito.
Se utiliza principalmente en instalaciones domésticas y pequeñas cargas eléctricas, como iluminación o electrodomésticos de baja potencia.
Una instalación monofásica típica incluye:
- Fase: conductor por el que circula la corriente activa.
- Neutro: conductor que permite el retorno de la corriente.
- Tierra: conductor de protección que deriva posibles fugas de corriente al suelo.
Sistemas trifásicos
La corriente trifásica está formada por tres corrientes alternas de igual frecuencia y amplitud, desfasadas entre sí 120 grados eléctricos.
Este sistema es el estándar en generación, transporte y distribución de energía eléctrica, ya que ofrece mayor eficiencia y estabilidad en la transmisión.
Se utiliza ampliamente en la industria, especialmente en motores eléctricos trifásicos, y en las centrales de generación eléctrica, donde facilita la conexión directa a la red.
Medición de la corriente eléctrica
La intensidad de corriente eléctrica se mide en amperios (A) y se utiliza el amperímetro como instrumento de medición.
Contexto histórico
La adopción de la corriente alterna frente a la corriente continua en los sistemas de distribución eléctrica fue el resultado de la llamada “guerra de las corrientes” a finales del siglo XIX. En este debate, se impuso el modelo de corriente alterna promovido por Nikola Tesla y George Westinghouse, frente al sistema de corriente continua defendido por Thomas Edison, debido a su mayor eficiencia en el transporte a largas distancias.