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Fracking. ¿Qué es?

Fracking. ¿Qué es?

El fracking, o fractura hidráulica, es un término anglosajón que se utiliza para referirse a una técnica para aumentar la extracción de los combustibles fósiles gas natural y petróleo del suelo.

La fracturación hidráulica o fracking en geotécnica es la explotación de la presión de un fluido, típicamente agua, para crear y después propagar una fractura en una capa de roca en el subsuelo. El fracking se lleva a cabo después de una perforación en una formación de roca que contiene los hidrocarburos (petróleo o gas natural). El objetivo es aumentar la permeabilidad. Con la mejora de la permeabilidad se mejora la producción del petróleo o gas contenido en el subsuelo y aumentar su tasa de recuperación.

Metodología de extracción

El primer paso en el proceso de extracción es la excavación de un pozo vertical en la superficie con una profundidad que puede alcanzar los tres kilómetros. Luego, la perforación continuará, dando un giro de alrededor de 90 grados. Esta extensión horizontal del pozo puede oscilar entre uno y dos kilómetros. De esta forma, el pozo alcanza la forma de L.

En este pozo de una de las trompas mediante el cual se introdujo un paquete explosivo que estalla transportado en la parte inferior crear pequeñas fracturas en las trompas, que ponen en contacto el interior del pozo con tierra de sustrato artificial.

Luego, millones de litros de agua, arena y productos químicos se inyectan a gran presión. Esta presión hace que la roca subterránea se liberen los combustibles fósiles (gas natural o petróleo) atrapado en su interior. Debido a esta misma presión, el gas se cubre hacia la superficie, mientras que la arena inyectada hace que las fracturas en la roca permanezcan abiertas permitiendo la filtración de más gas.

Ventajas e inconvenientes del fracking

Aspectos económicos

Una de las grandes ventajas de esta técnica es que permite la explotación de reservas de gas que antes se consideraban inalcanzables. Estos sitios brindan grandes beneficios a los países, las comunidades locales y la industria. Además, los diferentes países ayudan a lograr una mayor independencia energética con los sucesivos beneficios geoestratégicos.

Lucha contra el cambio climático

Inicialmente, esta técnica recibió apoyo de diferentes sectores, incluidos grupos ecologistas. Esto era debido al hecho de que la quema de gas emite menos CO2 que la quema de carbón o aceite. Sin embargo, investigaciones posteriores cuestionaron las ventajas de esta técnica en la lucha contra el cambio climático. Por un lado, el gas natural propio (CH4) es un potente gas de efecto invernadero, siendo muy peligroso su filtración directa a la atmósfera durante el proceso de extracción.

Por otro lado, la carrera por la explotación de estos sitios puede, de acuerdo con los comentarios de los expertos, estancarse en el desarrollo de fuentes de energía renovable verdaderamente limpias como la energía solar fotovoltaica, la energía eólica, la energía geotérmica o la energía hidráulica. Además, otros expertos argumentan que, aunque la quema de gas es más limpia que la quema de combustibles fósiles tradicionales, el aumento global en el consumo de energía llevaría irremediablemente al cambio climático.

 

Impacto en las aguas subterráneas

Uno de los problemas derivados del fracking es la posible contaminación de los pozos y acuíferos que proporcionan agua potable a la población. La industria argumenta que las barreras de cemento introducidas en las perforaciones impiden el posible paso de sustancias dañinas a las capas de agua subterránea donde se puede encontrar agua potable.

Sin embargo, varias investigaciones de la Universidad de Duke y la EPA (Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos) han demostrado la presencia de metano, solventes químicos y otras sustancias, en muestras de agua tomadas cerca de las perforaciones.

Impacto en las aguas superficiales

Durante el proceso de fracking, una parte considerable de la mezcla de agua, productos químicos y arena que se inyecta en la perforación regresa a la superficie. Además, en este proceso, el agua transporta a la superficie sustancias que quedaron atrapadas en la profundidad.

Este desecho es altamente contaminante y puede causar desastres ambientales en caso de fugas a los ríos y depósitos de aguas superficiales. El ejemplo clásico de esta posible contaminación ocurrió en el río Dunkard Creek en septiembre de 2009. Una invasión de algas microscópicas acabó con gran parte de la vida indígena del río. Posteriormente se supo que varias compañías habían realizado descargas ilegales de aguas provenientes de varios centros de perforación.

Una de las alternativas propuestas fue tratar estas aguas en plantas de depuración tradicionales. Sin embargo, varios expertos enfatizaron que estas plantas no estarían preparadas para purificar estas aguas por completo, especialmente con respecto a la limpieza de sustancias radiactivas (radio).

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Última revisión: 23 de marzo de 2018

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